Defendiendo la deflación

Escuche esta presentación del Dr. Philip Bagus, que explica el problema de las típicas ideas falsas sobre la deflación. La deflación debe separarse y entenderse en componentes separados. La deflación por crecimiento es beneficiosa para la humanidad, mientras que la "deflación del crédito" suele ser temida y cubierta en los principales artículos de noticias. ¿Por qué la deflación por crecimiento es buena, pero se teme la deflación del crédito?

Nota: Se habla de la deflación de los precios de la economía en general, no del precio de Bitcoin.

Transcripción:

Lo que voy a hacer es, primero, partir de una definición de la deflación, porque ahí ya empiezan las diferencias entre el mundo [la escuela] austriaco y el mundo mainstream. Es muy importante no tener confusiones sobre la definición que utilizamos en el libro. Luego en segundo lugar, voy a investigar y presentar las diferentes causas de la deflación, porque cuando los precios caen puede tener varios motivos y es muy importante qué motivo es para poder evaluar si es buena o mala, la deflación. Porque la deflación es siempre un resultado y entonces hay que ver qué causas son y luego cuáles son las consecuencias de la deflación. También rebatiré los mitos sobre la deflación que existen, que son importantes de debatir.

Bien, entonces, ¿qué es la deflación? La famosa revista The Economist lo define así: dice que simplemente es una amenaza terrible. Esto es del 2014-2015, pero eso vuelve durante los años. “Es el mayor problema del mundo”, dicen. Entonces [para ellos] es algo muy importante y algo muy peligroso. Eso está claro.

Luego Christine Lagarde, que ahora es presidente del Banco Central Europeo. Antes era presidente del Fondo Monetario Internacional. Ella ofrece una definición peculiar de la deflación, que dice: “la deflación es un monstruo. Es horrible, algo muy horrible.” Entonces la pregunta es clara: Si tenemos esta amenaza, “el problema más grande del mundo”, este monstruo, ¿qué se puede hacer para salvar al mundo de este monstruo? ¿Quién va a ser el caballero blanco que viene a salvar al mundo? Pues el Estado, que produce su dinero. Los Bancos Centrales que menos mal que los tenemos [con tono irónico] y nos salva de la deflación. ¿Cómo? Pues imprimiendo nuevo dinero. ¿Qué hace con el dinero? Pues se lo dará a sus amigos en Wall Street para que nos salven de la deflación. Menos mal [con tono irónico].

Después, aquí tenemos a Ben Bernanke, que era el presidente de la Reserva Federal (FED). Después de Alan Greenspan, en 2006, empezó su cargo. Y en 2002, dió una ponencia en Japón muy famosa. El título de la ponencia fue: “Deflation: Make sure it doesn’t happen here”: nos vamos a asegurar que no pase aquí, la deflación. Él dice que el gobierno de los EEUU tiene una tecnología que se llama maquina de imprenta, que nos permite producir tantos dolores como deseemos a coste cero, y con esto podemos prevenir que la deflación pase. Ésta es la ideología a la que nos enfrentamos. La deflación siempre se usa como excusa para justificar más inflación, la producción de más dinero por parte de los bancos centrales. En la zona euro, también, cada dos años se repite la misma narrativa, el mismo mantra: “Estamos en una zona peligrosa, cerca de la deflación. Por eso tenemos que seguir con nuestra política monetaria expansiva.” Se justifica siempre producir el nuevo dinero y este nuevo dinero lo reciben los gobiernos y la gente conectada a ellos.

También el argumento es que la deflación es tan horrible que tenemos que tener cierta distancia con ella. Porque si nos acercamos demasiado a la inflación es como “quicksand” (arenas movedizas). Es una arena de la que no se te puede sacar. Es peligroso estar al borde de una inflación de precios de 0% o estabilidad de precios, porque si vas al territorio negativo ya te metes y te vas a hundir. Por lo cual mejor que estemos un poco lejos del cero, de la estabilidad de precios. Y por eso la Reserva Federal dice: “pues nuestro objetivo de inflación es del 2%, no el cero.” ¿Por qué no el cero? se pregunta. Pues la respuesta es esa: “La deflación es tan horrible, entonces si nos equivocamos un poco y vamos a territorio negativo, ya nos hundimos.” El Banco Central Europeo también tiene como objetivo una inflación por debajo pero cerca del 2%. Para tener esta imagen. Bien, entonces, la justificación es la inflación para producir nuevo dinero y rescatar el sistema bancario, a los gobiernos en la zona Euro, por ejemplo, u otros agentes sobre-endeudados.

Ahora, la definición científica (que el mainstream utiliza), dice que la deflación es una caída general en los precios. Mientras que los austríacos [Escuela austríaca] distinguen entre la deflación de precios y la deflación seca, o deflación monetaria.

Los austríacos normalmente también definen, siguiendo a Mises, la inflación como un incremento de la masa monetaria, por lo cual la deflación sería una disminución de la masa monetaria. En esta presentación y en el libro, pues utilizo la definición de deflación de precios. Porque justamente eso es lo que el mainstream dice que es malo. El mainstream dice que no solo la deflación de la masa monetaria es mala, no. Dicen que si los precios caen, eso es malo. Independientemente de la causa. Y hay otras cosas aparte de la disminución de la masa monetaria. Por lo cual si queremos defender la deflación, pues hay que defender a la deflación de precios. Porque es la deflación de precios, lo que utilizan los bancos centrales como excusa para justificar su inflación de la masa monetaria.

Entonces, enseguida vamos a analizar las causas de la deflación de precios. Una causa muy buena es la de la deflación por crecimiento, por un crecimiento económico. Cuando se producen más bienes y servicios, o incrementos de la productividad, o acumulación de capital, o innovaciones, o incremento en la división de trabajo, o la globalización, la división de trabajo a nivel mundial,…  pues si no se incrementa la masa monetaria, el resultado es que hay cada vez más bienes y servicios con la misma masa monetaria. Por lo cual hay una tendencia a que caigan los precios. Caen los precios y es el resultado más natural en una economía de mercado, cuando hay un dinero sano, un dinero privado. La tendencia secular sería pues que los precios a largo plazo caen, porque hay crecimiento económico. Y eso no es malo. Eso es bueno, porque permite dar como un dividendo a toda la población en forma de una caída de los precios. En forma de un incremento del poder adquisitivo. La productividad, los incrementos en la productividad benefician a todos en forma de una caída de los precios.

Esto ha pasado en un período muy largo, por ejemplo, en el siglo XIX cuando teníamos el patrón oro y en un capítulo del libro, estudio intensamente el período después de la Guerra Civil en EEUU. En 1875 hasta 1896, que tenemos 31 años con una deflación de precios con varias causas. Pero una de las causas era un crecimiento económico prácticamente impensable hoy. Con nuestras economías tan intervenidas de hoy, sería impensable. Pero un crecimiento constante promedio de 3 ó 4% y en promedio también los precios cayeron por 3 o 4% durante 30 años. Y había años que subían los precios, porque también era un sistema con banca de reserva fraccionaria. Entonces había ciclos: unos años subían los precios y otros caían, pero en la media pues cayeron 3 o 4% al año. ¿Y eso era malo? ¿Eso impidió el crecimiento económico? No, por el contrario. Era el resultado del crecimiento económico. No hizo imposible el crecimiento económico, sino era la causa.

Eso es lo primero. Lo segundo es un incremento de la demanda del dinero o atesoramiento del dinero, que puede haber por varias razones. Si tenemos un dinero mercancía, como el oro o el patrón oro, por ejemplo, podría ser que la demanda industrial del oro aumenta, porque la gente empieza a valorar subjetivamente más el oro en relación a otros bienes y servicios como por ejemplo, la plata. “Me gustan más las joyas de oro que las de plata”, entonces dejan de comprar plata y compran más joyas de oro. Por lo cual la demanda del oro incrementa, pero no sólo para su uso monetario, sino para la demanda industrial. Y eso también lleva a un incremento de su poder adquisitivo.

Otra razón por la que puede incrementar la demanda monetaria es que la calidad del dinero incrementa y he escrito también sobre este tema. Sobre la calidad del dinero. Muchas veces sólo se mira a la cantidad de dinero, pero la calidad del dinero cuando aumenta, pues lleva a un incremento en la demanda del dinero. La calidad del dinero es su capacidad (subjetivamente percibida) de cumplir sus funciones como medio de intercambio, medio de atesorar la riqueza y unidad de cuenta. Y puede cambiar la calidad sin que cambie la cantidad al mismo tiempo. 

Hay muchos ejemplos. Uno, por ejemplo, es cuando se ha suspendido el reembolso en metálico (en oro) y luego se vuelve a pagar en oro. En ese momento, aumenta la calidad del dinero, porque un segundo antes tú no podías ir con tus dólares a tu banco o al banco central a recibir oro y cuando se vuelve al reembolso en oro, ya lo puedes hacer. Entonces cambia la calidad: algo que no era respaldado por oro, ahora sí está respaldado por oro. Antes sólo había una expectativa que algún día iba a volver a ser respaldado. 

Y eso pasó también después de la guerra civil en EEUU. Como en todas las guerras, suspendieron el reembolso en oro en la en la Guerra Civil, la Guerra de la Sucesión y sólo más de 20 años después volvieron a al oro. Por eso se llaman Greenbacks (billete verde). De esta época viene el nombre de Greenbacks, porque los dólares eran con la trasera verde, entonces no estaban respaldados (backed) por oro sino simplemente por tinta verde. Pero claro, la idea siempre era volver al reembolso en oro. Y claro, eso es un incremento en la calidad cuando se vuelve [a ese sistema respaldado por oro].

Y la calidad servía también, porque los estados del sur también emitían su propia moneda y también prometían que iba a ser respaldado con oro cuando se gane la guerra. Y de hecho, también se ve que los precios de estas divisas cambiaron según las batallas. Si ganan los estados del norte, pues sube el dólar. Aunque la cantidad de los dólares no cambia en este momento, acá sólo la calidad cambia. Porque se espera que si ganan la guerra por lo cual lo hace más probable que lo van a respaldar con oro. Pero que y si pierden la guerra, pues al final lo que pasó con los estados del sur su divisa ya no tenía ningún valor.

Bueno, hablando de la calidad, lo más relevante es probablemente la incertidumbre. Porque el motivo porque tenemos dinero es porque no sabemos qué vamos a querer en el futuro y qué compras vamos a hacer, qué oportunidades nos van a ofrecer, qué dificultades vamos a tener, etc… por lo cual demandamos dinero como salvo de tesorería por la incertidumbre. Si conociéramos perfectamente todas nuestras necesidades del futuro, pues entonces no necesitaríamos un saldo de dinero. Lo invertiríamos todo hasta el momento que lo necesitamos. 

Entonces cuando aumenta la incertidumbre, pues la gente quiere más, saldos de tesorería más altos. Cuando hay una guerra, una catástrofe natural o una pandemia, hay más incertidumbre y la gente pues demanda más dinero. Y ¿qué pasa cuando (toda) la gente demanda más dinero? Claro, si una parte quiere más dinero y la otra menos, pues es fácil: unos venden y otros compran dinero. Pero, ¿cuando toda la población quiere saldos de tesorería más altos, qué pasa si la masa monetaria no incrementa? Pues entonces la gente deja de comprar, porque quieren saldos de tesorerías más altos y por otro lado la gente intenta vender como sea. Entonces, este efecto combinado en el que la gente quiere vender sus cosas para tener más dinero y la gente al mismo tiempo no quiere comprar, hace que los precios caigan y el resultado es que el poder adquisitivo de los saldos de tesorería de las personas aumenta. Es decir, es la solución. Ellos quieren estar más preparados por la incertidumbre que subjetivamente ha incrementado y como resultado, incrementa su demanda de dinero y como resultado bajan los precios y el saldo real de la tesorería que tienen, pues pueden comprar más cosas que antes, porque los precios han caído. Es decir, ahí la deflación obviamente tampoco es un problema, sino es la solución de un problema.  Que era que la incertidumbre ha incrementado y la gente demanda saldos de tesorería más altos. Porque lo importante no es la tesorería nominal, sino es importante lo que puedo comprar con ella.

Bueno, la especulación también. Si creo que el poder adquisitivo del dinero va a subir en el futuro, pues lo puedo especular y demandarlo ya. Y eso es muy importante en el proceso de la evolución del dinero. Porque la gente ahí puede comprar un medio de intercambio porque cree que se va a convertir en dinero y el poder adquisitivo de este dinero va incrementando. De hecho, digo en el libro, que todo el dinero nace en un proceso deflacionario, donde el poder adquisitivo de este medio de intercambio está incrementando. Por lo cual si está en contra de deflación, está en contra del dinero. Porque sin deflación, sin un proceso deflacionario no podría existir el dinero. El dinero nace en un proceso deflacionario.

Por ejemplo con la demanda especulativa de Bitcoin, donde hay personas que creen que Bitcoin se va a convertir en dinero y demandan Bitcoin por eso y por eso el poder adquisitivo o el precio de Bitcoin aumenta. Entonces esta demanda especulativa también es relevante.

Bien, entonces tenemos estos primeros dos: crecimiento económico, aumento de la demanda de dinero y luego hay la contracción crediticia. Aquí sí tenemos una disminución de la masa monetaria es decir la deflación monetaria en el sentido estricto. Y eso pasa después de un auge artificial. En la teoría austríaca del ciclo económico, un sistema con moneda fraccionaria expande los créditos y los tipos de interés bajan debajo del nivel que hubieran obtenido. Lo que hace que proyectos de inversión parezcan rentables que sólo serían rentables si hubiera más ahorro real y no un auge artificial y luego hay malas inversiones que tarde o temprano hay que liquidarlos, y cuando se liquidan, pues entonces los bancos tienen pérdidas. Y cuando los bancos tienen pérdidas, lo que intentan es incrementar sus reservas. ¿Cómo lo hacen? Con la contracción crediticia: dan menos créditos: dan menos préstamos. Cuando se devuelven los préstamos no dan más préstamos nuevos para así aumentar sus reservas. Y al mismo tiempo, sí las pérdidas de los bancos son muy altas, pues los agentes económicos pierden la confianza en los bancos – sobre todo cuando no hay un banco central para salvarlos – y demandan sus depósitos. [Los bancos] pierden reservas y todo hace que haya una contracción crediticia. Y eso es lo que vimos después de la gran recesión, también.

Entonces, ¿es buena o mala la contracción crediticia? No. En primer lugar, en un mercado libre no existiría. Porque en un mercado libre, donde se defienden los derechos de propiedad y los principios generales de derecho, no habría este auge artificial con la expansión crediticia. Y la contracción crediticia es simplemente una reacción sana hacia la agresión de la expansión crediticia, del auge artificial. La recesión es el sistema donde se están apoyando las malas inversiones. Y la contracción crediticia hace que se liquiden más rápido estas malas inversiones. La alternativa es inyectar nuevo dinero, manteniendo artificialmente vivas estas malas inversiones. Y esta contracción crediticia por eso puede acelerar la recuperación, porque elimina las malas inversiones. Y puede fomentar también el ahorro, porque la contracción crediticia está relacionada con tipos de interés más altos que lleva a la gente a ahorrar más. Como la crisis viene por una falta de ahorros reales, esta brecha entre los proyectos emprendidos y los ahorros reales se está reduciendo cuando la gente ahorra más. Entonces, la deflación crediticia o contracción crediticia, que es la reacción en un mercado frente al auge artificial es beneficioso, porque nos lleva otra vez hacia un sistema más sano.

Lo que sí es problemático, como causa de la deflación, es la deflación fiduciaria que está impulsada por el gobierno. El gobierno también puede llevar a los precios a caer por intervenciones. Hay varios tipos: La primera es que el gobierno simplemente dice que los precios tienen que caer. Eso podría ser, por ejemplo, si el gobierno pone precios máximos por debajo del nivel de mercado. Entonces los precios tienen que caer. 

Eso no pasa muchas veces, pero pasó por ejemplo en el otro episodio histórico que analizo en el libro, qué es la gran depresión en Alemania en los años 30. Ahí el canciller Heinrich Brüning dice que todos los precios tienen que caer un 10%. Los salarios de los funcionarios y los precios caen por eso. 

Luego hay la deflación coactiva. Hay de varias formas, tres formas: una es que el gobierno recoge impuestos, dinero y destruye el dinero. Otra es que el gobierno emite bonos y destruye el dinero o simplemente confisca directamente el dinero. Cuando el gobierno hace eso, por ejemplo, después de la Guerra Civil (el episodio que ya mencionamos) de EEUU, ya se habían emitido muchísimos Greenbacks. Entonces, no podían volver al reembolso en oro porque había demasiados Greenbacks. Antes de poder volver al reembolso en oro, primero había que reducir este número de Greenbacks. Entonces, ¿cómo se puede hacer esto? Con impuestos: Se reciben los Greenbacks y se destruyen. O si emiten un bono y reciben un Greenback, entonces se destruyen y así la enorme cantidad de los greenbacks que tenemos en comparación a las reservas en oro, se reduce hasta que se puede llegar al reembolso. Y ahí también se confisca. 

Esto pasó también recientemente en Europa, por ejemplo, cuando en Grecia el 2015 el gobierno básicamente confiscó gran cantidad de los Euros de los griegos, porque los griegos estaban sacando los euros de sus bancos en efectivo o intentando mandarlos a otros países dado que pensaban que Grecia podría salir del Euro. Lo estaban mandando a bancos en Alemania, entonces el gobierno dijo, pues vamos a cerrar las fronteras con controles de capital y sólo puedes sacar 60 euros a la semana. El resto no se podía utilizar, estaba confiscado temporalmente. Entonces, se reduce temporalmente la cantidad de dinero que se puede utilizar y claro eso lleva a la deflación de precios. 

Y por último la deflación de legal tender, que es cuando el gobierno declara un dinero como dinero de cambio legal, y así puede desmonetizar otros medios de cambio. Eso es relevante por ejemplo cuando tenemos un estándar metálico. Oro y plata, por ejemplo. Y el gobierno impone un intercambio oficial entre oro y plata que hace que uno de los dos desaparezca de la circulación. Ya no se utiliza como dinero, sino que se atesora. Entonces antes si se estaban utilizando oro y plata, los dos y gracias a esta intervención del gobierno, sólo se utiliza el oro y el otro se queda fuera. Algo que también pasó en EEUU. 

Esta deflación de precios causados por el gobierno se podría decir que es mala. Pero no porque los precios caen, sino porque la causa no es una causa voluntaria en el mercado como en los otros: el crecimiento económico o incremento de la demanda dinero o, bueno es una reacción del mercado a una intervención, a los privilegios de los bancos que llevan al ciclo económico y en la recesión hay la contracción.  Eso cuando el gobierno hace una deflación fiduciaria que está causada porque se está usando la conexión gubernamental y por resultado los precios caen. Mientras que las otras [causas] son buenas, porque es el resultado del mercado y hay que defenderlo.

Bien, vamos a las consecuencias y mitos. La deflación es una caída de los precios. ¿Un precio, qué es? Una relación histórica de intercambio. Hay dos partes en un precio: uno que da y otro que recibe. Hay un vendedor y un comprador. Y el comprador ¿qué quiere? Pues precios más bajos. Y el vendedor, ¿qué quiere? Pues precios más altos. Entonces una deflación de precios que, ahora sin saber la causa, sólo sabemos que los precios caen.

¿Eso es malo para todo el mundo? No. Para los compradores es bueno, para los vendedores es malo. Pero en cada intercambio hay un comprador y un vendedor. Simplemente es una redistribución de una parte a la otra. No es mala para toda la economía. Es buena para una parte y mala para la otra. Y todos somos compradores y vendedores: Compramos comida, servicios, coches, y vendemos nuestro trabajo, vendemos también bienes. Podemos vender coches usados, etc… O sea que somos compradores y vendedores. Entonces, si los precios caen, no podemos decir que es malo para todos. Depende. Si los precios de las cosas que compro caen más rápido que el precio de las cosas y servicios que vendo, pues me beneficia la deflación. Y al revés. Si el precio de las cosas que compró caen más lento que el precio de las cosas que vendo, entonces soy el perdedor. Entonces en el agregado de la economía, en general, no se puede decir que es mala, porque simplemente hay una redistribución. Unos ganan y otros pierden.

Bien, esto nos lleva a los mitos. Un mito es que cuando los precios caen, eso es malo para las empresas. ¡Pues no! Porque hay precios de compra, que se llaman costes, y precios de venta. Y pueden caer los dos: los costes de la empresa caen y los precios de venta, también. Si tenemos en el año 1 unos ingresos de $1 millón y caen a la mitad en el año 2. Y tenemos en el año costes de $800 mil y caen a la mitad en el año 2, a $400 mil, pues la empresa está igual en términos relativos. No está peor. Tiene la misma tasa de beneficio (20%). Los beneficios siempre son una referencia. Una referencia entre precios de la venta y precios de la compra. Si los dos caen, este diferencial no necesariamente es más pequeño (en términos relativos). Pueden ser más grandes: Si los costes que los precios la venta, pues eso es bueno para las empresas. Los beneficios incrementan.

El segundo mito, que es la expectativa de una deflación de precios deprime el consumo y destruye la economía. La gente cree que los precios van a caer en el futuro. Por eso no compra, no consume. Por lo cual, las empresas no venden, tienen pérdidas echan trabajadores, ellos no pueden consumir, por lo cual los precios caen aún más y la gente lo ve y espera que los precios van a caer más y así sucesivamente.  Nunca consumen hasta que se mueren de inanición. Bueno, ese es el argumento que se escucha mucho. 

¿Cuál es el problema con este argumento? Bueno, aunque es básicamente la preferencia temporal. Preferimos consumir para conseguir nuestros fines antes que después, o cuanto antes. Si yo sé que los precios de la gasolina, o yo espero, estoy a la expectativa que la gasolina en 1 año va a ser un 10 por ciento más barata. ¿Éso quiere decir que no voy a echar gasolina durante un año, porque yo creo que va a ser 10% más barato el año que viene? ¡No! Porque tengo la preferencia temporal. Prefiero llevar a mis hijos al colegio este año, en vez de sólo el año que viene porque va a ser 10% más barato. Y esto lo vemos también en el sector tecnológico. En el sector tecnológico tenemos básicamente expectativas deflacionarias. Porque pensamos que los precios van a caer: Los precios de llamar por teléfono, o los precios de los móviles, o lo que es lo mismo que la calidad incrementa. Yo, por la misma cantidad de dinero, el año que viene puedo comprar un móvil mejor. Que es lo mismo que decir que con el móvil de este año, el año que viene lo voy a poder comprar más barato, porque va a haber nuevos modelos y los antiguos los puedo conseguir más baratos. Lo sabemos todos. Sabemos que el iPhone 13 va a ser mejor que el iPhone 12. ¿Y por qué hay colas cuando sale el iphone 12 y todos quieren ser el primero que lo tiene? Aunque existen estas expectativas inflacionarias. Si fuese de verdad que las expectativas deflacionarias no sean malas y llevan a una depresión, el sector tecnológico tendría que ser el sector más deprimido de la economía, donde nadie quiere invertir porque se sabe que la presión va a caer y ¿cuál es el sector donde más se invierte? Pues el sector tecnológico. Y de hecho, es por eso que caen los precios. Por qué hay tanta innovación, tanto dinero invertido, que la productividad aumenta tanto y los precios caen. Y hay muchísimos beneficios que se hacen ahí, aunque los precios caen. ¿Por qué? Porque venden más en nuevos productos. Entonces, esto de que la expectativa de una caída de los precios no deprime la economía. Porque, aunque puede existir que los costes caigan, pero los costes pueden caer más rápido. Y gracias a la innovación tecnológica, eso pasa en el sector tecnológico. Que los costes de las empresas caen más rápido que los precios (de venta). 

El siguiente argumento dice que el diferencial es esencial entre los ingresos y los costes. Pero algunos costes no pueden caer: son fijos. Y por eso la deflación de precios dañan a las empresas. Porque los salarios y las [inentendible], son rígidos. No pueden caer. Si los salarios no pueden caer es por una intervención estatal. Si hay salarios mínimos, por ejemplo. Entonces allí la culpa es del gobierno. Si no existe intervención del gobierno, siempre se puede renegociar. Se puede decir al trabajador: vamos a ver, pasa que los precios están cayendo. Esto quiere decir que tu poder adquisitivo está aumentando. Tenemos un contrato de dos años a este salario, pero si quieres mantener tu puesto de trabajo y si no quieres que vayamos a la bancarrota, entonces tenemos que ajustarlo. Y de hecho todos los agentes económicos hacen una expectativa. Un trabajador, cuando hace un contrato de trabajo, él tiene una expectativa de cómo va a ser el poder adquisitivo en el futuro. Y según esta expectativa de las dos partes (el empresario también), van a llegar a un acuerdo o no. Si una de las dos partes se equivoca sobre el poder adquisitivo del futuro, la evolución, pues va a tener pérdidas. El otro puede tener ganancias. 

Pero es independiente del panorama general si los precios suben, quedan constantes o bajan. También en un ambiente inflacionario, cuando los precios están subiendo, el trabajador también podría pedir un precio demasiado alto. Y cuando los precios bajan, van a bajar también. Es independiente del nivel general, de la evolución del nivel general de los precios, siempre se puede equivocar y pedir un salario, por ejemplo, demasiado alto. 

Los sindicatos, sí tienen privilegios del gobierno, tienen la capacidad de subir los salarios por encima del nivel de mercado causando desempleo. En todo escenario lo pueden hacer cuando los precios suben. Si tienen privilegios, pueden pedir salarios tan altos que hay desempleo involuntario. Cuando los precios son constantes, y cuando caen los precios. Es decir, eso es independiente del nivel general de los precios, de la evolución

Luego las deudas. Si yo tengo una deuda que tengo que pagar nominalmente. Si tengo que pagar $1.000 por un piso que he comprado y mis ingresos son $3.000. Y luego, si hay una deflación de precios y mi salario baja a los $2.000, pero tengo [la misma deuda], eso simplemente es una redistribución de los deudores a los acreedores. Porque el acreedor recibe también $1.000 dólares el siguiente año, pero puedo comprar muchas más cosas que antes: él gana y yo pierdo. No es malo para la economía en general, es malo para los deudores pero bueno para los acreedores. No para todos. Es simplemente una redistribución. Y claro, todos tenemos expectativas y uno se puede equivocar o acertar. Los que son buenos empresarios, aciertan. 

El último argumento que tienen es: pero qué pasa si el precio es tan alto que la empresa quiebra. Si la empresa tiene unas deudas nominales y los precios del producto que venden baja y no pueden pagar las deudas y quiebra. ¿No sería malo para las empresas, entonces? Ahí hay que decir varias cosas. La primera es que, aunque quiebra la empresa, es también una redistribución. La fábrica, por ejemplo, no desaparece cuando cierra la empresa. Los trabajadores no desaparecen. Las máquinas no desaparecen. Si el modelo de negocio es válido y solo ha quebrado por deudas nominales, entonces los acreedores que van a ser los nuevos dueños de la fábrica (porque cuando quiebra la empresa y los acreedores se quedan con los activos, se quedan con la fábrica y con las máquinas) van a seguir produciendo. No van a dejar de producir. Si sólo ha sido por los deudas, y ese ha sido el argumento desde el principio, que la empresa por las deudas nominales en la deflación de precios, quiebra, pues los nuevos dueños no van a parar de producir. Van a seguir produciendo, y sólo es una redistribución. Y al fin y al cabo, ¿cuál es la cantidad óptima de las quiebras en una economía de mercado? Pues las que ocurran.  Una quiebra quiere decir que alguien ha utilizado mal los recursos escasos de la sociedad, y se transfieren estos recursos, activos, a otros que lo hacen mejor. Si alguien prevé una deflación de precios y da un préstamo a otro empresario que monta una fábrica y que no prevé esta deflación de precios, pues luego el empresario quiebra y se queda el otro que ha sido más sabio, más astuto, se queda con los activos. Una quiebra tiene esta función: quitar el control de los recursos, de unos que no han podido prever bien, anticipar bien lo que va a pasar y darlo a otros. En una economía de mercado, porque puede haber quiebras también por intervención estatal.

Por último, quiero hablar sobre una cosa que es el sesgo anti-deflacionario que existe. Esa aversión, ese miedo a la deflación. ¿De dónde viene? Después de haber estudiado esto de que la deflación de precios al final es simplemente una redistribución. No es malo para todos, entonces ¿por qué la gente en general, los políticos y los medios tienen tanto miedo a la deflación y menos a la inflación? Por eso los bancos centrales tienen su objetivo del 2% de inflación y no de 0. Porque temen más la deflación que la inflación. ¿Y cuál es la explicación? Pues que los que pierden en una deflación, son los deudores. ¿Y quiénes son los deudores más grandes, con diferencia en la economía? Pues el estado, el gobierno. Entonces el gobierno va a estar en contra de la deflación. Porque sus deudas nominales son fijas, y luego si bajan los precios, también los impuestos. Entonces pierden efectivo. ¿Y quién tiene más problemas en una deflación? Pues el sistema bancario. 

Tenemos un sistema tan sobreendeudado que si caen unas empresas, pues fácilmente cae el sistema bancario, que es muy inestable con la reserva fraccionaria. Y también está muy endeudado con capital propio. Las grandes empresas, las grandes corporaciones también están muy endeudados. Ellos tienen el poder de las élites. El gobierno, el Estado, las grandes empresas tienen el poder. ¿Y quiénes son los que pierden en una inflación? Los que pierden en una inflación son todos los que utilizan el dinero, porque el poder adquisitivo es cada vez menos. Entonces ahí vemos, una diferencia es que en una deflación las pérdidas están más concentradas en los grandes jugadores. Y ellos son grupos de presión muy grandes, o forman parte del Estado, o están muy conectados con el Estado. Y defienden sus intereses. Y los que tienen una inflación, somos todos nosotros los que perdemos el dinero, pues ¿quién nos defiende? Pues no hay un grupo de interés en ningún lobby que defiende al usuario del dinero. Y otra razón por la que se teme más la deflación que la inflación, es porque la redistribución en la deflación es cuando toma la forma de quiebras. Es muy visible. Si quiebra una empresa, pues se ve. Pero la redistribución en una inflación, cuando millones de personas pierden poder adquisitivo, no es tan llamativa como una quiebra. No es tan visible, tan escandaloso como una quiebra en una deflación. Esas son un poco las razones psicológicas.

También se suele asociar a la deflación con la gran depresión. Y aunque había muchos periodos donde ha habido deflación de precios anteriormente, pero en la memoria colectiva se asocia la gran depresión con deflación. Pero sólo es una contracción crediticia, que sólo es la consecuencia de la inflación anterior. Pero se asocia. Entonces todo esto puede explicar por qué hay esta mala prensa de la deflación. Y por último, ¿quién se beneficia de la medicina contra la deflación? Pues las élites, el establishment, el gobierno que está muy endeudado, y también la banca que produce nuevo dinero y también los que reciben el nuevo dinero primero. ¿Quiénes son? Pues sobre todo las grandes empresas, etc…  Entonces ellos tienen muchos intereses de pintar la deflación mal, para justificar la inflación, de la que son ellos los primeros que se benefician. Esto explica el miedo a la deflación y los errores sobre ella. Eso es todo, muchas gracias!

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